viernes, 28 de diciembre de 2012

Mi prótesis de cadera de joven adulto (desde ingreso a alta)

    El título de este post es raro, lo sé. Pero quiero ayudar a otros que busquen, como yo hace no mucho, esos términos en algún buscador, esperando encontrar información sobre lo que inexorablemente se les avecina.

  Pues bien, tengo 31 años y recientemente un problema en la cabeza de mi fémur derecho (la "bola") no me dejó, médicamente, otro remedio que ser operado de cadera para sustituírmela por una PTC (prótesis total de cadera).

   Para quien quiera poder comparar situaciones incluyo abajo del todo una breve descripción de mi perfil físico general.

La Operación

  Tras realizar previamente todas las pruebas médicas pertinentes, el día 20 de diciembre de 2012 ingresé en el Hospital de Liencres (Cantabria). Desde las diez de la noche estuve en ayunas (lo cual incluye no beber agua). Al día siguiente a primera hora me pasaron a quirófano donde me administraron anestesia general.

   Lo siguiente que recuerdo es recuperar la consciencia (sin abrir los ojos aún), tras la operación, con fuertes temblores en todo el cuerpo por el frío (según todo el mundo esto es normal, y a mí ya me había pasado antes). El personal de la sala de reanimación está preparado y para ello colocan un tubo dentro de la cama que expulsa aire caliente y enseguida te alivia.

   Lo malo es que, al ser una operación quirúrgica que llega hasta el hueso, necesariamente es dolorosa y los temblores en la pierna derecha me hicieron "ver las estrellas" antes siquiera de abrir los ojos, de modo que en esta fase creo que balbuceaba a las enfermeras algo como "tengo frío, frío, frío" intercalado de "me duele mucho, aaaaaah" (conste que de dolor sé, y soy de los que se lo comen en silencio; es decir, que aquí dolía pero bien, de esto que hasta lloras) y fui consciente de que me escuchaban y me ponían, además del tubo de aire, un cóctel de analgésicos que en muy poco tiempo me calmó.

   Tras esto fui despertando paulatinamente, abriendo los ojos, contestando alguna pregunta, algo dolorido y algo "grogui". Me pusieron varias bolsas de suero (solución salina creo que ponía) y pasé un número indeterminado de horas (unas 5-6 horas desde que el doctor explicó a mi familia que todo había ido bien hasta que me llevaron a la habitación, aunque la última hora la pasé esperando a que hubiera un celador para llevarme...) en la sala de reanimación con una fuerte sensación de sed en la boca, pero por lo demás físicamente cada vez mejor, con la movilidad de miembros sanos recuperada (aunque sin moverme, claro) y me subieron algo la cabecera de la camilla para estar más cómodo.

   Los enfermeros me tranquilizaban diciendo que la sed era sólo en la boca porque el suero compensaba las ayunas, también tenía el gotero de antibiótico y el de calmantes.

    En todo caso no podían darme agua pero sí gasas mojadas que "chupé" ávida (y patéticamente jeje). Lo malo es que, a pesar de estar despertando bien y con las constantes "de libro", a la segunda gasa que "sequé" me empezaron a dar arcadas y me trajeron corriendo un recipiente donde vomité como una flema amarillo-verdosa, poco. Me decían "qué pena, con lo bien que estabas".

    Esto de las arcadas (con estómago vacío, que son las más desagradables, que es como un quiero y no puedo) me pasó 2 o 3 veces más en el siguiente par de horas. El proceso era más o menos el mismo siempre:


  1. Chupo gasa de agua (créeme, tenía sed como para repetir)
  2. Gran alivio momentáneo de la sed
  3. En unos minutos empiezo a sentirme un poco como mareado, con el estómago un poco raro
  4. Empiezo a notar que me va a venir una arcada y disimulo como puedo (estaba aburrido y quería que me llevaran a la habitación y ver a mi familia)
  5. Pero termino avisando a las enfemeras que me traigan algo para vomitar y cuando me lo traen echo como agua con "flemas"
  6. Inmediatamente me quedo muy a gusto y se me pasa el mareo



El otro único hecho relevante es que había que orinar para que te sacaran de ahí, pero para eso no tuve problema, pronto tuve ganas, pedí la pipeta (o como se llame el ánfora ese de orinar) y eché medio litro. Los enfermeros estaban orgullosos.
Y este paso debe ser bien necesario porque a otros pobres pacientes de la sala que no podían les intubaron. Oí a una enfermera decir que la anestesia te podía hacer eso, cerrar la vejiga a cal y canto.


De vuelta a la habitación, primeros momentos

   Tras todo lo mencionado me llevaron a la habitación, ya entrada la tarde, donde estuve con mi familia quedándome dormido a ratos a menudo.

    Seguía con los goteros de calmantes (Adolonta, Enantyum y Primperan), antibiótico, paracetamol y suero. Mi vía de la mano derecha ya era una autopista.

     Dolor: nada de nada, cero, rien y así ha seguido hasta el día del alta salvo muy puntuales ocasiones de "saludos de alguna grapa", o similares al empezar a andar en los siguientes días.

    La pierna derecha tiene algo de vendaje en la parte de arriba, si me toco en torno al vendaje no tengo sensibilidad en la piel y tengo el muslo un poquito hinchado.

    Seguía con mucha sed e imaginaba lujuriosos vasos de zumo de naranja. Nos dijeron que no podía beber todavía, pero que podía ir probando a dar pequeñísimos sorbos de agua si lo iba tolerando.

    Siguió pasando lo de las arcadas (con estómago vacío y lagrimillas de desesperación en los ojos) y sólo echaba como bilis verde; aunque me quedaba tranquilo y a gusto después de cada vez.

    El dormir no fue continuo ni por la noche, aunque sin problemas. Sobre las cinco de la mañana mis sorbitines de agua empezaron a dejar de provocarme arcadas.

   Creo que todo el tema de las arcadas y la bilis verde es parte del necesario proceso de expulsión de la anestesia. A otra persona en situación similar le tuvieron que meter tubos por la nariz hasta el estómago para sacárselo porque no lo echaba, y creo que se los dejaron unos días, debió ser muy muy desagradable, por lo que me contó.


Segundo día, sábado

    Paso este día entero en la camilla (no muy cómoda), me encuentro bien. Por si no lo he comentado me han puesto la pierna, desde el pie a la rodilla, en una especie de cajón alargado abierto por arriba y con una almohadilla debajo de mi pierna, para que no la mueva mucho (pero tiene holgura, nada incómodo).

    Sigo con goteros por la vía. Tengo las piernas "barnizadas" de Betadine pero se va un poco al "fregarme" el cuerpo y cambiarme antes de la cura.

    Me hacen la cura de la herida y veo por primera vez el visible resultado de la operación: una hermosa "cremallera" de grapas de  unos 15 cm de largo en diagonal en el costado derecho a la altura de la cadera.

    Me ponen apósitos en la zona y me dicen que haga unos leves ejercicios con la pierna: flexionar la rodilla hacia arriba (no mucho), bajarla y mantener recta-tiesa presionando hacia abajo tres segundos.

    Básicamente siento agujetas en la pierna al hacerlo y me cuesta flexionar la rodilla (subirla), como si los músculos estuvieran débiles, pero me paso el día (y parte de la noche, ya que en esa camilla no conseguí "nunca" dormir muy bien ni seguido) haciendo el ejercicio a ratos; sin cansarme ni que me doliera, claro. Voy recuperando poco a poco fuerza, sienta bien.

    Me traen la comida del hospital (pero no recuerdo si este día la comí ya o estuve sólo con suero), la verdad es que, aunque ponga "Blanda" en la etiqueta, es una fritanga que se te queda atravesada en el estómago.

    Por la tarde/noche todos los días me inyectan en torno al ombligo (subcutánea) una breve inyección de anticoagulantes que pica un minutito.


Tercer día, domingo


    Este día me lavan, me quitan el drenaje (el tubito incrustado en el muslo, un poco más abajo de las grapas, que lleva a una fea botella en el suelo, llena a medias de mi sangre), sienta como si un hilo se deshilvanase dentro según tiran de él, desagradable, pero sólo momentánea y moderadamente doloroso (en una pasada operación sí que vi las estrellas en ese tirón).

   Me hacen la cura, me ponen en la "pierna mala" una media de compresión hasta casi la ingle (para mejorar la circulación cuando no esté tumbado) y un simpático enfermero me enseña a ponerme en pie y apoyarme en mi nueva cadera derecha sin miedo, para a continuación sentarme en una silla junto a la cama.

   No quepo en mi de alegría y fascinación, pensé que me dolería mucho, ¡pero no duele nada! y vuelvo a estar de pie aunque sólo sea unos segundos.

NB: No hace ni 48 horas que estaba en el quirófano, con el hueso sacado, serrado, taladrado y con un "cacho de titanio con recubrimiento cerámico" siendo insertado en mi interior!! ¿No es increíble?

    Siento como algo distinto en la cadera derecha, podría decirse que se siente una pieza ajena, pero es sólo una ilusión que pasa en pocos días, probablemente causada por la inflamación en la zona de la operación.

   Lo más importante, por encima de todo, es no girar la cadera (me miran mal hasta cuando sólo giro la buena), es decir, esto de que tienes tu cuerpo mirando para un lado y sólo giras tu pierna. Eso está prohibido, el enemigo es la luxación.

   Los movimientos para entrar/salir de la cama y sentarse/levantarse en la silla son totalmente "robocop", a cámara lenta, y pasas de un movimiento al siguiente por etapas. Por ejemplo:

   Cuando te bajas de la cama (con la cadera tiesa, es decir, el tronco y las piernas siempre mirando al mismo sitio) hay que girar para que en vez de la cama sea la silla la que esté detrás tuyo. Esto se hace con muchos pasitos adelante y atrás con giros mínimos de cadera, "palante, patrás, palante, patrás, ..." girando muy poquito y varias veces hasta estar colocado.

   Luego, para sentarse, estando de pie con la silla detrás, sólo puedes bajar hacia abajo, con cuidado, primero estirando la pierna mala un poco adelante (supongo que para que no puedas apoyar peso en ella cuando bajas), luego bajas la cadera lo justo para que tus manos echadas hacia atrás encuentren los reposabrazos y ya te ayudas de ellos para bajar hasta sentarte. Todo esto ayudado por alguien al principio.

    Durante las próximas semanas silla, cama, WC, todo debe ser alto como para que, sentado, tronco y muslos formen un ángulo de nunca menos de 90º.

    El suelo no es tu amigo, prohibidísimo recoger nada que se caiga (también durante varias/muchas semanas).

   Cuando el enfermero/celador te ayude, al levantarte te preguntará si te mareas para ir más o menos despacio. Se supone que hay que estar sentado lo más tiempo posible, pero sin cansarse. Para mí eso llegó a las dos horas. Estaba encantado pero me noté cansado y con ganas de tumbarme y dormir algo.

   Por la tarde, después de comer, vuelta a la silla. El ejercicio a hacer es levantar la pierna mala (tiesa) unos palmos en el aire y mantenerla así 5 segundos.

   Me encantan los momentos de estar de pie y pregunto si me dejan caminar con muletas (dado que, en pie, ya tengo que cargar peso tranquilamente en ambas piernas), pero me dicen que hasta el día siguiente que me hagan una radiografía no puedo.

   Me quitan ya el "cajón para la pierna" de la cama, me quitan la vía de la mano (empiezo a tomar el Paracetamol y el Enantyum en pastillas, así como protector estomacal Omeprazol). Entre esto, y el drenaje quitado por la mañana, sienta anímicamente muy bien, es como quitarse anclas, como pruebas superadas.

    Hago todo lo que puedo (sin prisa y sin dejar que llegue a cansarme) los ejercicios que me han ido diciendo.

   La verdad es que no me gusta nada estar en el hospital y deseo una pronta alta como agua de mayo, aunque mi familia y mis buenos amigos vengan a verme y alegrarme los días (Nochebuena es, desgraciadamente, la noche del lunes al martes), por eso pongo todo de mi parte para recuperarme lo mejor y más pronto posible. El sol agradable de estos días también ayuda a mantenerse positivo.



Cuarto día, lunes

    Hoy me dicen que pasa el médico de guardia por la mañana. Antes me llevan a Rayos X para hacerme dos radiografías. La primera tumbado boca arriba y la segunda una especie de axial de la mejor y más breve manera para no tener que estar apenas recostado sobre las grapas.

    En una nota personal, cuando veo en las radiografías a ese nuevo inquilino metálico en mi interior es de las primeras veces que soy consciente de lo serio/grande/significativo que es este cambio (¡sustituir parte de un hueso!).
 

   La doctora pasa revista, ve los Rx, y como todos los chequeos de temperatura y tensión de estos días me han dado completamente normales (si hay fiebre puede indicar infección) me da el visto bueno a caminar (siempre con dos muletas, claro).

   Empiezo los paseos apenas apoyando la pierna, siempre cortos y sin cansarse. Me recomiendan que al principio esté en la habitación y luego ya me aventure por el pasillo sin alejarme demasiado. Paseando diez minutos y descansando una hora. Y aumentando progresivamente el tiempo de paseo en la hora, y la carga sin que duela o canse.

   La verdad es que yo ya llevaba un tiempo con muletas antes de la operación, de modo que ya estoy ejercitado y no tengo los problemas típicos de dolor en las manos/brazos.

    Me pasé el resto del día caminando lo más posible (la habitación ya se me hacía claustrofóbica) tratando de cargar la pierna hasta lo posible para que no molestara ni cansara y caminando cada vez más erguido (se empieza un poco echado hacia adelante por estabilidad) a lo largo de los días hasta el alta. Los giros para dar la vuelta al final del pasillo se hacen abriendo mucho el radio de giro y con los pies/cadera girando sólo un poquito cada paso.


 ¿Qué se nota al ir caminando al principio?

Cuanto más cargas esa pierna, más cosas distintas/raras notas.

Yo sentía como un borboteo por debajo de la cicatriz (por donde había estado el drenaje, para más señas) al pisar con el pie de ese lado. También como quemazón dentro de la nalga del lado operado.

Lo mismo comentaban también el resto de personas que deambulábamos con cadera nueva, añadiendo algún caso de "dolorcillo" como por la ingle (a mí también me dio al día siguiente, no sé si porque el anterior había paseado demasiado o porque algún movimiento involuntario al dormir me había hecho daño).

Esta noche es Nochebuena...



Quinto día, martes

Este día soy el más rápido del pasillo ;-)
Estoy deseando que me den el alta aunque al ser Navidad no hay visita del médico. Me paso el día caminando y descansando (las noches son lo peor porque no se duerme nada bien).

Sobre lo que se siente no hay mucho que añadir a lo enumerado antes sobre el ir caminando, sólo que cada vez se va con más normalidad (siempre con dos muletas, aunque se podía hacer sin ellas, pero apenas lo hice, no quería estropearlo todo).


Sexto día, miércoles

Más pasear erguido y con la mínima cojera que puedo (no hay que coger vicios) a la espera del médico que me puede alegrar el día con el alta.

Por fin llega la visita del doctor, ya me ha visto caminar muy bien por el pasillo, las gráficas están todas bien y me despacha con: "todo muy bien, mañana o pasado te damos el alta" a lo que yo respondo con la pura verdad: "¿y no podría ser hoy? no me duele nada y camino sin problemas pero en esta cama no me hallo y descanso mal", él mira otra vez las gráficos y responde con un genial "éste está perfecto, se va hoy" y me dan el alta. Bien!!!!!

Tras esto me enseña la técnica para subir/bajar del coche, que viene a ser hacerlo en bloque, como de la cama, con tronco y piernas siempre mirando al mismo sitio y girándolas sobre la cadera buena.


Séptimo día, en casa

Estoy en casa y encantado, he dormido perfectamente y me he levantado con ganas de... escribir un blog ;-)

Espero que esto le sirva a alguien, a mí me hubiera venido bien saberlo.







Perfil físico:


Tengo 31 años, mido 1,80 y peso 74 Kg, complexión algo delgada y sano en general, sin alergias ni nada de eso que preguntan los anestesistas. De adolescente hice atletismo, aunque los últimos diez años he llevado una vida muy sedentaria sin apenas hacer deporte.