domingo, 7 de abril de 2013

Tres meses y medio tras la operación de cadera

Siento no haber escrito antes. La recuperación ha ido fantásticamente bien.

Recapitulando, en la visita de un mes después de la operación me dijeron que fuera con una muleta o ninguna (!!) y que podía conducir, pero que aún no debería dormir boca abajo, que me esperase unas semanitas más. Y también que podía hacer bicicleta pero en plan paseo.
Me dijo que podía dejar de tomar el Enantyum, pero le pedí una receta más (una semana) porque sí que tenía algún día regular si caminaba mucho.

Lo que hice fue ir sin muletas por casa y con una por fuera, durante una o dos semanas hasta sentirme seguro.
Con las semanas la hinchazón va desapareciendo, lentamente. También poco a poco se va lo de no poder estar mucho tiempo sentado/tumbado.


Dos meses


A los dos meses de la operación sentía alguna molestia por la noche si durante el día había hecho esfuerzo con la pierna (cargar con algo, aunque fuera un pequeño rato). Por lo demás: NADA
La sensación de que una pierna es más larga que la otra ha desaparecido.

Paseando todavía me dicen que se nota un leve cojeo. La verdad es que tal vez se deba más a que voy con mucho cuidado con la pierna y a la diferencia de musculatura entre ambas, y no a ninguna secuela.

Tres meses


A los tres meses de la operación... ¿qué operación? La recuperación es perfecta. ¡Es que no diría que tengo una prótesis de la cadera si no es porque lo sé! Me encuentro igual que si no tuviera nada.

Voy a la revisión y en la radiografía me explica el doctor que no se ven zonas negras en torno a la prótesis (que podrían indicar un "mal pegado"), que se ve perfecta y me da cita para la revisón de los seis meses.


Tres meses y medio


Puedo andar perfectamente, prácticamente como antes, incluso darme pequeños trotes. Sospecho que podría incluso darme una carrerita, pero es sólo que no quiero probarlo, me he vuelto cauto con la pierna y todavía vigilo inconscientemente el no hacer giros de cadera muy "extraños". También tengo cuidado de no arriesgarme a caerme, "porsiaca". Se encuentra uno tan recuperado que no quiere estropearlo por nada.

Hago recorridos en bicicleta, y en plan fuerte, sin novedad, soportado perfectamente. Corto y transporto leña sin problema...

En resumen, mi vida vuelve a ser la de antes (aunque ahora doy largos paseos andando y en bici), la pierna no me limita nada, no la siento, no me incomoda.

Si me pongo a pensar en algo que haya cambiado/perdido físicamente sólo se me ocurre lo de la pérdida de sensibilidad en algo menos de un palmo de piel justo entre la rodilla y la cicatriz de la operación, que se siente como cuando se te queda un miembro dormido. Por otro lado, ya me he acostumbrado y me da igual. Luego la cicatriz va cogienco un color más rosa, de piel, y se ha ensanchado un poquito, nada raro.

No se me ocurre nada más, incluso puedo cruzar las dos piernas sin novedad (es que yo las cruzo casi en plan yogui).
Y alguna vez que tienes un susto (pisar mal en la escalera o algo así típico, nada que ver con la pierna) y pisas fuerte con la pierna operada (cosa que al principio suponía noche de molestias) no pasa nada, tal vez molesto un rato como mucho.



En resumen, ojalá que si te tienen que operar de algo, sea de esto, porque es milagroso! :)

jueves, 10 de enero de 2013

Las 2 semanas después del alta de la operación de cadera

Han pasado ya dos semanas desde que me dieron el alta y la recuperación es impresionante.

Por si has llegado aquí directamente sin pasar por la anterior entrada, que hablaba de los días tras la operación de prótesis de cadera, tengo 31 años y he vivido una vida muy sedentaria los últimos años.

Tengo cita, con el cirujano que me operó, en cuatro días y supongo/espero que me permita mandar a paseo una de las dos muletas (bastones ingleses, como dicen ellos) y que me deje conducir ya, porque viviendo en un pueblo me facilitaría la vida, y por otro lado la pierna no me falla ni a la de tres.

Mientras, sigo con dos muletas, salvo por pequeños ratos en que hago "pinitos" con una o ninguna, por sentirme pleno y normal durante unos momentos.

Por lo demás la rutina ha sido pasear, pasear y pasear, cada día un poco más.

La verdad es que estando en casa es extremadamente fácil y común encontrarse haciendo movimientos prohibidos sin querer (rotaciones de la cadera mala). Afortunadamente no me ha pasado nada, pero procuro evitarlos siempre que me doy cuenta, aunque calculo que sea más crítico los primeros días y luego se vaya normalizando, porque poder, se pueden hacer y se siente que el cuerpo avisa de "hasta aquí".


Los primeros días


Durante unos días continué sintiendo, al caminar, la quemazón en la nalga de la cadera operada, sobre todo cuando me apoyaba más en la pierna operada que en las muletas.

En mi caso particular llevaba varios meses con una muleta para no apoyar mucho la pierna derecha, que me machacaba de dolor (incluso con calmantes aún tenía molestia, de noche me despertaba el dolor cada 3 horas, etc, vamos, una gozada...). Total, que la pierna derecha la tenía hecha un palillo. Me comentan que el muslo era casi del grosor de la rodilla.

Así que me he pasado todos los días saliendo a pasear varias veces al día, al principio poco y cerca de casa, con el móvil en el bolsillo por si acaso me caía. Prácticamente yendo y viniendo en una recta asfaltada y llana de 50 metros, montones de idas y venidas, modulando el apoyo para que la pierna se esforzase.

Al entrar en casa, los primeros días estaba algo incómodo al poco rato (una media hora) de estar sentado o tumbado, como con molestia en la cadera. Como mejor me sentía era levantándome y caminando, entonces la pierna casi lo agradecía. Al pasar de los días esto se va haciendo más leve de modo que estoy a gusto sentado/tumbado durante más rato, aunque aún tras dos semanas del alta (3 de la operación) me tengo que levantar y moverme tras una hora sentado.

    En la cama al principio he dormido boca arriba o de lado (con un cojín entre las rodillas, como me indicaron) y no he dormido mal, aunque por las mañanas, al despertar, la cadera "me pide" que salte de la cama y me ponga a caminar.

    Durante el día llevo pantalones con mucha holgura para que me toquen lo menos posible en la zona de la cicatriz y no me molesten al mover la pierna.


    Por lo que he leído en Internet hay que llevar la media de compresión tanto como sea posible, así que se pasa uno los días subiéndosela porque no para de bajarse.


    La primera semana he necesitado ayuda para muchas cosas, en parte porque al llevar dos muletas apenas puedes llevar cosas de un lado a otro, a menos que uses una mochilita o algo así, ¡y ni siquiera te vale para llevar el café a la mesa!. Para entrar en la cama, para ducharme (no puedes agacharte para enjabonarte los pies!), ponerme/quitarme la media de compresión, cambiarme el calzado, ponerme los pantalones, etc etc etc. Pero pasada la primera semana va habiendo cosas que se van pudiendo hacer, en parte porque se gana seguridad y en parte porque aumenta la fuerza en ambas piernas.

     Para entrar y salir de la bañera he encontrado que la mejor forma (para evitar subir la pierna mala) es, desde la postura erguida, bajar el tronco hacia abajo (90º con las piernas) y apoyarse con la mano en el borde de la bañera, entonces levantar el pie de la pierna mala hacia atrás (doblando por la rodilla) y meter la pierna mala hacia dentro, baja el pie y ya tenemos una pierna dentro. A continuación apoyamos cada mano en un lado de la bañera y metemos la pierna buena como queramos. Los primeros días siempre es más seguro con alguien que te agarre/ayude para evitar caídas (nadie quiere volver al hospital).
     Imprescindible alfombrilla en la bañera para evitar resbalones. Aparte de los mil inventos con celo y bolsas de plástico para evitar mojar el vendaje (si se moja hay que cambiarlo, obligatorio por consejo médico).

     Una cosa curiosa y extraña de acostumbrarse es que la zona desde debajo de la herida hasta la rodilla está como insensible, pero es una insensibilidad como superficial, es decir, cada día que pasa vas recuperando la sensibilidad desde dentro hacia fuera, pero aún tres semanas después de la operación no tengo apenas sensibilidad en ese tramo de piel, en la superficie sólo. Es raro cuando te ponen la mano en el muslo y sabes que te están tocando pero no lo notas, en esa zona.
     Hace diez años me operaron de una rodilla y me paso algo similar, pasó mucho tiempo hasta que recuperé la sensibilidad aunque no al 100%. En cualquier caso prefiero perder algo de sensibilidad y el dolor que tenía a quedarme con ambos. :)



Los siguientes días


    A las dos semanas de la operación fui al centro de salud a que me quitaran las grapas, que ya llevaba unos días con picores (hasta me "acariciaba" el vendaje para que las mismas grapas se menearan un pelín, así de incómodas se estaban volviendo).

    La enfermera que me las quitó me comentó que realmente pasados unos días del alta hubiera sido mejor que dejase la herida al aire, sin apósito pero con Betadine, que así curan mejor. En cualquier caso la herida pintaba muy bien y fue una gozada que me quitaran las grapas, aunque ese día me sentí un poco raro al caminar sin ellas.

     La cicatriz que queda de la herida mide 10,5 cm y es relativamente discreta, una fina línea salvo un par de cachos que están ligeramente más abiertos y ahora mismo tienen un poco de costra, como cualquier herida que se hace uno. Hacen casi más feo los puntitos donde estaban clavadas las grapas, aunque esos sí que desaparecen por completo luego.

    Los primeros dos días después de quitarme las grapas me dijeron que me pusiera Betadine y luego nada de nada, sólo tener un poco de cuidado pasando la esponja al ducharse.

    Al caminar, al menos por el momento, noto que mi forma de caminar ha cambiado, como si la prótesis no estuviera exactamente en el mismo ángulo que la original. También puede ser porque tengo la casi certeza de que la pierna de la prótesis de cadera es ahora entre 1 y 2 centímetros más larga.

      O tal vez sea una impresión de la poca inflamación que aún tengo en la zona, o que algo tiene que asentarse, o que mi cuerpo anda diferente (sin muletas) sólo para evitar hacer esfuerzo con esa pierna.
Porque es cierto que al forzarme a caminar normal (sin muletas) noto una ligera molestia ahí, que se reduce si ando como cojeando, como mi cuerpo tiende a hacer si no me fuerzo a lo contrario.

      La verdad es que estos días, al hacer diferentes cosas (desde estar sentado una hora a estar caminando una hora), siento todo un cúmulo de sensaciones difíciles de describir y que me limito a compendiar como "molestia", aunque tampoco es que duela, sólo molesta, es como si la pierna te pidiera que cambies lo que estás haciendo (levantarse y caminar, parar a descansar, etc).


    En cuanto al caminar realmente la cadera está genial, modulo el apoyo a ratos más a ratos menos para trabajar la pierna, y sobre todo intentando caminar sin vicios, erguido y recto, nada de "pendulear". Realmente mi "problema" es recuperar el músculo en la pierna mala, de modo que al terminar de pasear me siento bastante cansado aunque parece más muscular que otra cosa.
   
    Como ya comenté, la sensación de quemazón en la nalga desaparece a los pocos días, pero la última semana he empezado a notar, en la zona de justo encima de la rodilla, como si me arrancasen esparadrapos de la piel cuando camino (en el momento de más estiramiento de la pierna). Parece algo 100% tema de músculo, que lo tenía sin usar largo tiempo, así que no me preocupa aunque es algo incómodo porque no ayuda a caminar bien. Tal vez tenga relación con mi casi certeza de que la pierna es ahora algo más larga.

    Hay una cosa que parece estar bastante "prohibida" y es el cruzar con la pierna mala la línea media del cuerpo, lo cual me cuesta un poco porque siempre he sido de cruzar las piernas y otras posturas más o menos raras. La verdad es que creo que, sobre todo últimamente, la estoy cruzando un poco, pero muy a menudo, aunque sin ningún problema.

    También muchas veces me encuentro haciendo otras cosas prohibidas como atarme los cordones de los zapatos o recoger cosas del suelo (esto último siempre echando la pierna mala hacia atrás estirada), aunque estas cosas sólo en los últimos días, y también sin problemas. La culpa de todo esto la tiene la recuperación tan buena que tiene esta operación, que te hace aventurarte. Tal vez me ha ido bien porque soy joven o simplemente porque sí, ¡¡pero mucho cuidado!!

    Una de las cosas que al principio no podía hacer pero que según pasan los días puedo hacer más y más es, estando sentado, levantar la pierna mala hacia arriba (pero no subiendo el pie, me refiero a levantar el muslo que está apoyado en la silla). Al principio apenas podía levantarla pero ahora ya casi lo hago con normalidad, aunque con esfuerzo y, por lo general, lo hago ayudándome con una mano debajo del muslo. Tal vez sea también debido al mucho músculo que había perdido hasta que me operaron.

    Hace un par de días que he empezado a ponerme boca abajo en la cama para dormir (es la postura en la que siempre he dormido mejor) y parece que no es problema, sólo se siente la sensación rara de la insensibilidad de una parte de la piel y un poco como un globo (hinchazón) dentro de la pierna y sólo da una sensación poco agradable, interna, si estando boca abajo me giro como para apoyarme en el lado de la cicatriz.

    Hace una semana que probé a caminar sin muletas un par de metros y se puede hacer, pero realmente debe ser poco recomendable o sino no estaría con dos muletas. Ahora ya puedo hacerlo bastante más trecho, pero enseguida se cansa uno (esforzándose en caminar bien).

    Estos últimos días me siento mucho más fuerte y capaz que cuando me dieron el alta. Subo y bajo escaleras incluso sin muletas y casi cada día desaparece algún límite o dificultad al hacer algún movimiento.

    Sobre todo al principio pensaba que la pierna podía fallarme en algún momento pero la verdad es que no me ha fallado en ningún momento y el cuerpo te avisa de cuándo darse un descansito. En cualquier caso me tomo muy en serio esforzarme en la recuperación (nunca he sido persona de paseos largos y ahora parezco el polo opuesto).

    Los días que me pego palizas a caminar y/o apoyo más la pierna mala, la verdad es que por la noche puedo sentirme algo resentido e incluso a la mañana siguiente; si no fuera por eso la verdad es que podría pasar sin el Enantyum (pero aparte de analgésico para el dolor, también es anti-inflamatorio, ¡imprescindible de tomar!). Es decir, que dolor no hay, lo más que siento es molestia o "sensación rara" a veces y siempre por causas justificadas (mucho rato sentado o caminando con mucho apoyo).

También tengo que tomar un Omeprazol por las mañanas (es para proteger el estómago puesto que el Enantyum parece que puede ser un poco duro) y un Xarelto por las noches (anticoagulante oral, en lugar de en inyecciones).

    La verdad es que la prótesis en sí no se nota "internamente", no hay ninguna sensación de "hueso raro" o diferente, ninguna sensación metálica, que uno podría pensar al tener varios cachos de metal dentro.
    Por cierto, yo pensaba que al ser de titanio iba a notarse más peso o algo, pero apenas he variado, o sea que si hay alguna diferencia imagino que no sea mayor de un kilo, si es que la hay.

     Externamente, comparando ambas caderas, los primeros días se notaba bastante hinchada la cadera mala y se veía diferencia hasta en las nalgas. Según han ido pasando los días, la cadera mala ha ido "desinflándose" y ahora mismo la tengo un poquito hinchada (al tocar parece como si hubiera una bolsa dentro) y con un poco de "huevo" en la zona exterior del trocánter mayor (el hueso que casi se puede palpar en el lateral de la pierna, a la altura de la cadera).

     He probado un par de veces a caminar con una sola muleta y creo que estoy preparado para ir tranquilamente así con total seguridad, como ayuda para la estabilidad mientras me concentro en recuperar músculo.

     En resumen, la pierna se porta como una campeona y cada semana que pasa se está claramente mejor que la anterior. Es una recuperación casi milagrosa, cuando se piensa que no hace ni tres semanas en la mesa de operaciones me estaban cambiando un hueso.





La verdad es que esta entrada de blog es casi un compendio de sensaciones que voy escribiendo según me vienen a la cabeza (calculo que al menos a mí me vengan bien en ~25 años cuando me tengan que cambiar la prótesis! ¡Hola! :-).
O sea, siento el desorden y espero que le sirva a alguien!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Mi prótesis de cadera de joven adulto (desde ingreso a alta)

    El título de este post es raro, lo sé. Pero quiero ayudar a otros que busquen, como yo hace no mucho, esos términos en algún buscador, esperando encontrar información sobre lo que inexorablemente se les avecina.

  Pues bien, tengo 31 años y recientemente un problema en la cabeza de mi fémur derecho (la "bola") no me dejó, médicamente, otro remedio que ser operado de cadera para sustituírmela por una PTC (prótesis total de cadera).

   Para quien quiera poder comparar situaciones incluyo abajo del todo una breve descripción de mi perfil físico general.

La Operación

  Tras realizar previamente todas las pruebas médicas pertinentes, el día 20 de diciembre de 2012 ingresé en el Hospital de Liencres (Cantabria). Desde las diez de la noche estuve en ayunas (lo cual incluye no beber agua). Al día siguiente a primera hora me pasaron a quirófano donde me administraron anestesia general.

   Lo siguiente que recuerdo es recuperar la consciencia (sin abrir los ojos aún), tras la operación, con fuertes temblores en todo el cuerpo por el frío (según todo el mundo esto es normal, y a mí ya me había pasado antes). El personal de la sala de reanimación está preparado y para ello colocan un tubo dentro de la cama que expulsa aire caliente y enseguida te alivia.

   Lo malo es que, al ser una operación quirúrgica que llega hasta el hueso, necesariamente es dolorosa y los temblores en la pierna derecha me hicieron "ver las estrellas" antes siquiera de abrir los ojos, de modo que en esta fase creo que balbuceaba a las enfermeras algo como "tengo frío, frío, frío" intercalado de "me duele mucho, aaaaaah" (conste que de dolor sé, y soy de los que se lo comen en silencio; es decir, que aquí dolía pero bien, de esto que hasta lloras) y fui consciente de que me escuchaban y me ponían, además del tubo de aire, un cóctel de analgésicos que en muy poco tiempo me calmó.

   Tras esto fui despertando paulatinamente, abriendo los ojos, contestando alguna pregunta, algo dolorido y algo "grogui". Me pusieron varias bolsas de suero (solución salina creo que ponía) y pasé un número indeterminado de horas (unas 5-6 horas desde que el doctor explicó a mi familia que todo había ido bien hasta que me llevaron a la habitación, aunque la última hora la pasé esperando a que hubiera un celador para llevarme...) en la sala de reanimación con una fuerte sensación de sed en la boca, pero por lo demás físicamente cada vez mejor, con la movilidad de miembros sanos recuperada (aunque sin moverme, claro) y me subieron algo la cabecera de la camilla para estar más cómodo.

   Los enfermeros me tranquilizaban diciendo que la sed era sólo en la boca porque el suero compensaba las ayunas, también tenía el gotero de antibiótico y el de calmantes.

    En todo caso no podían darme agua pero sí gasas mojadas que "chupé" ávida (y patéticamente jeje). Lo malo es que, a pesar de estar despertando bien y con las constantes "de libro", a la segunda gasa que "sequé" me empezaron a dar arcadas y me trajeron corriendo un recipiente donde vomité como una flema amarillo-verdosa, poco. Me decían "qué pena, con lo bien que estabas".

    Esto de las arcadas (con estómago vacío, que son las más desagradables, que es como un quiero y no puedo) me pasó 2 o 3 veces más en el siguiente par de horas. El proceso era más o menos el mismo siempre:


  1. Chupo gasa de agua (créeme, tenía sed como para repetir)
  2. Gran alivio momentáneo de la sed
  3. En unos minutos empiezo a sentirme un poco como mareado, con el estómago un poco raro
  4. Empiezo a notar que me va a venir una arcada y disimulo como puedo (estaba aburrido y quería que me llevaran a la habitación y ver a mi familia)
  5. Pero termino avisando a las enfemeras que me traigan algo para vomitar y cuando me lo traen echo como agua con "flemas"
  6. Inmediatamente me quedo muy a gusto y se me pasa el mareo



El otro único hecho relevante es que había que orinar para que te sacaran de ahí, pero para eso no tuve problema, pronto tuve ganas, pedí la pipeta (o como se llame el ánfora ese de orinar) y eché medio litro. Los enfermeros estaban orgullosos.
Y este paso debe ser bien necesario porque a otros pobres pacientes de la sala que no podían les intubaron. Oí a una enfermera decir que la anestesia te podía hacer eso, cerrar la vejiga a cal y canto.


De vuelta a la habitación, primeros momentos

   Tras todo lo mencionado me llevaron a la habitación, ya entrada la tarde, donde estuve con mi familia quedándome dormido a ratos a menudo.

    Seguía con los goteros de calmantes (Adolonta, Enantyum y Primperan), antibiótico, paracetamol y suero. Mi vía de la mano derecha ya era una autopista.

     Dolor: nada de nada, cero, rien y así ha seguido hasta el día del alta salvo muy puntuales ocasiones de "saludos de alguna grapa", o similares al empezar a andar en los siguientes días.

    La pierna derecha tiene algo de vendaje en la parte de arriba, si me toco en torno al vendaje no tengo sensibilidad en la piel y tengo el muslo un poquito hinchado.

    Seguía con mucha sed e imaginaba lujuriosos vasos de zumo de naranja. Nos dijeron que no podía beber todavía, pero que podía ir probando a dar pequeñísimos sorbos de agua si lo iba tolerando.

    Siguió pasando lo de las arcadas (con estómago vacío y lagrimillas de desesperación en los ojos) y sólo echaba como bilis verde; aunque me quedaba tranquilo y a gusto después de cada vez.

    El dormir no fue continuo ni por la noche, aunque sin problemas. Sobre las cinco de la mañana mis sorbitines de agua empezaron a dejar de provocarme arcadas.

   Creo que todo el tema de las arcadas y la bilis verde es parte del necesario proceso de expulsión de la anestesia. A otra persona en situación similar le tuvieron que meter tubos por la nariz hasta el estómago para sacárselo porque no lo echaba, y creo que se los dejaron unos días, debió ser muy muy desagradable, por lo que me contó.


Segundo día, sábado

    Paso este día entero en la camilla (no muy cómoda), me encuentro bien. Por si no lo he comentado me han puesto la pierna, desde el pie a la rodilla, en una especie de cajón alargado abierto por arriba y con una almohadilla debajo de mi pierna, para que no la mueva mucho (pero tiene holgura, nada incómodo).

    Sigo con goteros por la vía. Tengo las piernas "barnizadas" de Betadine pero se va un poco al "fregarme" el cuerpo y cambiarme antes de la cura.

    Me hacen la cura de la herida y veo por primera vez el visible resultado de la operación: una hermosa "cremallera" de grapas de  unos 15 cm de largo en diagonal en el costado derecho a la altura de la cadera.

    Me ponen apósitos en la zona y me dicen que haga unos leves ejercicios con la pierna: flexionar la rodilla hacia arriba (no mucho), bajarla y mantener recta-tiesa presionando hacia abajo tres segundos.

    Básicamente siento agujetas en la pierna al hacerlo y me cuesta flexionar la rodilla (subirla), como si los músculos estuvieran débiles, pero me paso el día (y parte de la noche, ya que en esa camilla no conseguí "nunca" dormir muy bien ni seguido) haciendo el ejercicio a ratos; sin cansarme ni que me doliera, claro. Voy recuperando poco a poco fuerza, sienta bien.

    Me traen la comida del hospital (pero no recuerdo si este día la comí ya o estuve sólo con suero), la verdad es que, aunque ponga "Blanda" en la etiqueta, es una fritanga que se te queda atravesada en el estómago.

    Por la tarde/noche todos los días me inyectan en torno al ombligo (subcutánea) una breve inyección de anticoagulantes que pica un minutito.


Tercer día, domingo


    Este día me lavan, me quitan el drenaje (el tubito incrustado en el muslo, un poco más abajo de las grapas, que lleva a una fea botella en el suelo, llena a medias de mi sangre), sienta como si un hilo se deshilvanase dentro según tiran de él, desagradable, pero sólo momentánea y moderadamente doloroso (en una pasada operación sí que vi las estrellas en ese tirón).

   Me hacen la cura, me ponen en la "pierna mala" una media de compresión hasta casi la ingle (para mejorar la circulación cuando no esté tumbado) y un simpático enfermero me enseña a ponerme en pie y apoyarme en mi nueva cadera derecha sin miedo, para a continuación sentarme en una silla junto a la cama.

   No quepo en mi de alegría y fascinación, pensé que me dolería mucho, ¡pero no duele nada! y vuelvo a estar de pie aunque sólo sea unos segundos.

NB: No hace ni 48 horas que estaba en el quirófano, con el hueso sacado, serrado, taladrado y con un "cacho de titanio con recubrimiento cerámico" siendo insertado en mi interior!! ¿No es increíble?

    Siento como algo distinto en la cadera derecha, podría decirse que se siente una pieza ajena, pero es sólo una ilusión que pasa en pocos días, probablemente causada por la inflamación en la zona de la operación.

   Lo más importante, por encima de todo, es no girar la cadera (me miran mal hasta cuando sólo giro la buena), es decir, esto de que tienes tu cuerpo mirando para un lado y sólo giras tu pierna. Eso está prohibido, el enemigo es la luxación.

   Los movimientos para entrar/salir de la cama y sentarse/levantarse en la silla son totalmente "robocop", a cámara lenta, y pasas de un movimiento al siguiente por etapas. Por ejemplo:

   Cuando te bajas de la cama (con la cadera tiesa, es decir, el tronco y las piernas siempre mirando al mismo sitio) hay que girar para que en vez de la cama sea la silla la que esté detrás tuyo. Esto se hace con muchos pasitos adelante y atrás con giros mínimos de cadera, "palante, patrás, palante, patrás, ..." girando muy poquito y varias veces hasta estar colocado.

   Luego, para sentarse, estando de pie con la silla detrás, sólo puedes bajar hacia abajo, con cuidado, primero estirando la pierna mala un poco adelante (supongo que para que no puedas apoyar peso en ella cuando bajas), luego bajas la cadera lo justo para que tus manos echadas hacia atrás encuentren los reposabrazos y ya te ayudas de ellos para bajar hasta sentarte. Todo esto ayudado por alguien al principio.

    Durante las próximas semanas silla, cama, WC, todo debe ser alto como para que, sentado, tronco y muslos formen un ángulo de nunca menos de 90º.

    El suelo no es tu amigo, prohibidísimo recoger nada que se caiga (también durante varias/muchas semanas).

   Cuando el enfermero/celador te ayude, al levantarte te preguntará si te mareas para ir más o menos despacio. Se supone que hay que estar sentado lo más tiempo posible, pero sin cansarse. Para mí eso llegó a las dos horas. Estaba encantado pero me noté cansado y con ganas de tumbarme y dormir algo.

   Por la tarde, después de comer, vuelta a la silla. El ejercicio a hacer es levantar la pierna mala (tiesa) unos palmos en el aire y mantenerla así 5 segundos.

   Me encantan los momentos de estar de pie y pregunto si me dejan caminar con muletas (dado que, en pie, ya tengo que cargar peso tranquilamente en ambas piernas), pero me dicen que hasta el día siguiente que me hagan una radiografía no puedo.

   Me quitan ya el "cajón para la pierna" de la cama, me quitan la vía de la mano (empiezo a tomar el Paracetamol y el Enantyum en pastillas, así como protector estomacal Omeprazol). Entre esto, y el drenaje quitado por la mañana, sienta anímicamente muy bien, es como quitarse anclas, como pruebas superadas.

    Hago todo lo que puedo (sin prisa y sin dejar que llegue a cansarme) los ejercicios que me han ido diciendo.

   La verdad es que no me gusta nada estar en el hospital y deseo una pronta alta como agua de mayo, aunque mi familia y mis buenos amigos vengan a verme y alegrarme los días (Nochebuena es, desgraciadamente, la noche del lunes al martes), por eso pongo todo de mi parte para recuperarme lo mejor y más pronto posible. El sol agradable de estos días también ayuda a mantenerse positivo.



Cuarto día, lunes

    Hoy me dicen que pasa el médico de guardia por la mañana. Antes me llevan a Rayos X para hacerme dos radiografías. La primera tumbado boca arriba y la segunda una especie de axial de la mejor y más breve manera para no tener que estar apenas recostado sobre las grapas.

    En una nota personal, cuando veo en las radiografías a ese nuevo inquilino metálico en mi interior es de las primeras veces que soy consciente de lo serio/grande/significativo que es este cambio (¡sustituir parte de un hueso!).
 

   La doctora pasa revista, ve los Rx, y como todos los chequeos de temperatura y tensión de estos días me han dado completamente normales (si hay fiebre puede indicar infección) me da el visto bueno a caminar (siempre con dos muletas, claro).

   Empiezo los paseos apenas apoyando la pierna, siempre cortos y sin cansarse. Me recomiendan que al principio esté en la habitación y luego ya me aventure por el pasillo sin alejarme demasiado. Paseando diez minutos y descansando una hora. Y aumentando progresivamente el tiempo de paseo en la hora, y la carga sin que duela o canse.

   La verdad es que yo ya llevaba un tiempo con muletas antes de la operación, de modo que ya estoy ejercitado y no tengo los problemas típicos de dolor en las manos/brazos.

    Me pasé el resto del día caminando lo más posible (la habitación ya se me hacía claustrofóbica) tratando de cargar la pierna hasta lo posible para que no molestara ni cansara y caminando cada vez más erguido (se empieza un poco echado hacia adelante por estabilidad) a lo largo de los días hasta el alta. Los giros para dar la vuelta al final del pasillo se hacen abriendo mucho el radio de giro y con los pies/cadera girando sólo un poquito cada paso.


 ¿Qué se nota al ir caminando al principio?

Cuanto más cargas esa pierna, más cosas distintas/raras notas.

Yo sentía como un borboteo por debajo de la cicatriz (por donde había estado el drenaje, para más señas) al pisar con el pie de ese lado. También como quemazón dentro de la nalga del lado operado.

Lo mismo comentaban también el resto de personas que deambulábamos con cadera nueva, añadiendo algún caso de "dolorcillo" como por la ingle (a mí también me dio al día siguiente, no sé si porque el anterior había paseado demasiado o porque algún movimiento involuntario al dormir me había hecho daño).

Esta noche es Nochebuena...



Quinto día, martes

Este día soy el más rápido del pasillo ;-)
Estoy deseando que me den el alta aunque al ser Navidad no hay visita del médico. Me paso el día caminando y descansando (las noches son lo peor porque no se duerme nada bien).

Sobre lo que se siente no hay mucho que añadir a lo enumerado antes sobre el ir caminando, sólo que cada vez se va con más normalidad (siempre con dos muletas, aunque se podía hacer sin ellas, pero apenas lo hice, no quería estropearlo todo).


Sexto día, miércoles

Más pasear erguido y con la mínima cojera que puedo (no hay que coger vicios) a la espera del médico que me puede alegrar el día con el alta.

Por fin llega la visita del doctor, ya me ha visto caminar muy bien por el pasillo, las gráficas están todas bien y me despacha con: "todo muy bien, mañana o pasado te damos el alta" a lo que yo respondo con la pura verdad: "¿y no podría ser hoy? no me duele nada y camino sin problemas pero en esta cama no me hallo y descanso mal", él mira otra vez las gráficos y responde con un genial "éste está perfecto, se va hoy" y me dan el alta. Bien!!!!!

Tras esto me enseña la técnica para subir/bajar del coche, que viene a ser hacerlo en bloque, como de la cama, con tronco y piernas siempre mirando al mismo sitio y girándolas sobre la cadera buena.


Séptimo día, en casa

Estoy en casa y encantado, he dormido perfectamente y me he levantado con ganas de... escribir un blog ;-)

Espero que esto le sirva a alguien, a mí me hubiera venido bien saberlo.







Perfil físico:


Tengo 31 años, mido 1,80 y peso 74 Kg, complexión algo delgada y sano en general, sin alergias ni nada de eso que preguntan los anestesistas. De adolescente hice atletismo, aunque los últimos diez años he llevado una vida muy sedentaria sin apenas hacer deporte.